La iglesia católica de América Latina ha empezado a criticar la aprobación, el pasado viernes, en Argentina del matrimonio homosexual que permite a personas del mismo sexo casarse y que, a su pesar, ha generado un desbande de celebraciones legales en el país de los Kirchners.

Los primeros en liderar la lucha contra “las aberraciones”, fueron los representantes de la iglesia católica chilena que llamó a la ciudadanía a “seguir por el camino verdadero”.

“En nuestra propia patria, con la poca natalidad que existe, va a haber una disminución de la población, va a haber un envejecimiento de la población…no van a poder pagar las pensiones de las personas mayores simplemente por seguir un camino errado, que no es el camino de la alegría del hogar formado por un padre, una madre y muchos hijos”, señaló el sábado pasado durante una misa en el Campus San Joaquín de la Universidad Católica de Chile que emitió CNN Chile.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) reaccionó declarando que la “voz del cardenal queda clara la permanente y sistemática homofobia de la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica, que violenta los derechos humanos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de una manera sanguinaria y descarnada, impropia del cristianismo que dice promover”.

“Estos dichos desnudan el espíritu antidemocrático de alta jerarquía de la Iglesia que no acepta, y rechaza con violencia, las decisiones del Estado para construir leyes en beneficio de todas las personas, y sin discriminación de ningún tipo. Queda también en evidencia la irracionalidad de argumentos para oponerse a la igualdad, por cuanto hablar de disminución de la población o escasa natalidad a raíz del matrimonio homosexual es un absurdo que raya en lo enfermizo”, concluyó el Movilh.