• El escritor portugués José Saramago murió en la isla de Lanzarote a la edad de 87 años a las 13.00 horas de hoy viernes 18 de junio como consecuencia de una leucemia crónica.image004
  • se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.
  • Saramago, el primer escritor en lengua portuguesa en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1992, se había reincorporado a la vida pública en 2008, después de sufrir una larga enfermedad respiratoria que ya lo tuvo al borde de la muerte.
  • Siempre fue un luchador de las causas del mundo y un crítico del sistema neoliberal que había abducido a los partidos de izquierda. “No cambiaremos el mundo si antes no cambiamos nosotros de vida .¿Cómo esperamos que cambie la vida si nosotros no hacemos nada por ello?”, dijo.
  • El último post de su blog escribió “el destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV”.
  • Según informó la familia del portugués, José Saramago había pasado una noche tranquila y tras desayunar con normalidad y haber mantenido una conversación con su esposa, comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció.

El autor nacido en 1922 en el caserío de Azinhaga, un villorrio a 120 kilómetros al norte de Lisboa, luego en la infancia con su familia se trasladó a Lisboa donde su padre se empleó de policía, pero Saramago siempre mantuvo su vínculo con su tierra pese a que terminó viviendo y muriendo en la Isla de Gran Canario española.

La juventud de Saramago estuvo marcada por la precariedad familiar. Estudió en una escuela técnica, empezó a escribir en el ‘Diário de Notícias’, y, a partir de 1976, se dedicó exclusivamente a la literatura.

Antes de dedicarse de lleno a la literatura, Saramago ejerció como cerrajero, mecánico, editor y periodista, pero fue en 1947 cuando hizo realidad su mayor ilusión, la de ser escritor, publicando la novela “Tierra de pecado”.

Saramago se afilió al Partido Comunista Portugués desde 1969, entre 1966 y 1975, y tras un largo silencio, publicó los poemarios “Poemas posibles”, “Probablemente alegría” y “El año de 1993″. El escritor portugués, en el último tiempo, mantuvo una ácida critica contra los partidos de izquierda del mundo por no poner en el debate de ideas internacional una nueva o renovada máxima política y los acusaba de haberse mimetizado con el neoliberalismo. Incluso llamó a los jóvenes y trabajadores ha despertar tras la radicalización de la crisis económica que afecta a Europa.

Por su parte, Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con “Memorial del convento”, un prestigio que consolidó con títulos como “La balsa de piedra” (1986), la pieza teatral “La segunda vida de Francisco de Asís” (1987) e “Historia del Cerco de Lisboa” (1989).

En 1991, Saramago se trasladó a Lanzarote por las críticas que recibió su ‘El Evangelio según Jesucristo’. Tras publicar su cuarta obra de teatro, “In nomine Dei”, entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores. En 1992 recibió el premio Nobel de Literatura.

Ganador del Premio Camoens en 1995, ese mismo año inició la trilogía formada por “Ensayo sobre la ceguera”, “Todos los nombres” y “Ensayo sobre la lucidez”. En 2008 comenzó a publicar su blog, “El cuaderno”, y el año pasado presentó su última novela, “Caín”.

El mundo llora su partida

En tanto, el artista grancanario Pepe Dámaso declaró que el fallecimiento hoy en Lanzarote del premio Nobel de la Literatura José Saramago de “gran pérdida universal” y, al tiempo, ha destacado el “privilegio” de que viviera en Canarias.

“Es una gran perdida, para Canarias y universal, con como era él para la cultura. Además, ha sido una particularidad y un privilegio que viviera en nuestro territorio”, comentó Dámaso en declaraciones a Europa Press.

Por su parte, la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel manifestó que “José Saramago ha sido el más firme heredero de una larga tradición: el iberismo portugués. Pocos como él han amado y conocido tan profundamente nuestras dos culturas”.

Asimismo, dijo que “fue un escritor arriesgado y sin concesiones, que supo mirar con su agudo sentido crítico muchas de nuestras llagas: la muerte, las guerras, los abusos del poder…”

fuente: agencias