• Greenpeace, Ecologistas en Acción y Tanquem Les Nuclears denunciaron que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, educir-las-emisiones-de-gases-con-efecto-invernaderohaya decidido poner en marcha el proceso de construcción del cementerio nuclear centralizado de residuos de alta actividad, prescindiendo de buscar y lograr el consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, el consenso territorial y el consenso político que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estableció como fundamentales para poder avanzar en esta cuestión.
  • Las organizaciones piden a los grupos políticos que no respalden la estrategia promovida por el ministro de Industria.

Asimismo, Greenpeace, Ecologistas en Acción y la plataforma Tanquem les Nuclears manifiestaron su rotunda oposición a la construcción de un cementerio nuclear centralizado, sea cual sea su denominación (Almacén Temporal Centralizado, u otras) y tipo de residuos radiactivos que fuera a albergar.

Según han afirmado las organizaciones ecologistas, durante una rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, la estrategia del ministro Sebastián es tentar a los alcaldes con dinero público (de los fondos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, ENRESA) para tratar de conseguir que algún municipio se ofrezca candidato a albergar el cementerio nuclear, sin importar si ese consistorio ha tenido en cuenta la opinión de la población de ese municipio, la de los pueblos de su entorno y la de su comunidad autónoma.

“No aceptamos la postura pronuclear de Miguel Sebastián que, promoviendo el almacén, trata de tener un pretexto para alargar la vida de las centrales nucleares, lo que aumenta el riesgo de accidente en unas instalaciones ya muy envejecidas y deterioradas”, declararon las Ongs.

Las organizaciones recordaron que fue el presidente del Gobierno español quien reconoció públicamente la necesidad de lograr un amplio y previo consenso social sobre la gestión de los residuos radiactivos para poder avanzar en su solución.

Así, en el Debate del Estado de la Nación del 30 de mayo de 2006 dijo que “y paralelamente también está el tema de los residuos, que exige, sin duda alguna, un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente,que exige el mayor consenso territorial posible y ojalá el mayor consenso político, porque, como muy bien sabe S.S., es un problema de hondo calado”.

“Sebastián maneja un concepto muy laxo y subjetivo de democracia cuando manifiesta que la opinión de una comunidad autónoma no es importante, cuando ésta se opone a su proyecto de cementerio nuclear, pero sí le parece suficiente que sea el consistorio de un pueblo el que decida dónde albergar una instalación tan peligrosa para la salud pública y el medio ambiente como es el almacén de todos los residuos radiactivos de las centrales nucleares españolas”, declaró Carlos Bravo, responsable de la campaña de Nuclear de Greenpeace.
Antecedentes en los planes de ENRESA

De hecho, la falta de acuerdo con los grupos ecologistas y los representantes de la sociedad civil, ha sido la causa de que hayan fracasado, tras provocar una inmensa contestación social, todos los intentos anteriores de ENRESA de construir un cementerio nuclear. La primera ocasión fue el proyecto IPES (Instalación Piloto Experimental Subterránea) en Aldeadávila de la Rivera (Salamanca), a finales de los 80; seguido por el proyecto de un ATC en Trillo (Guadalajara), en 1989; o el proyecto El Berrocal, en Toledo, en 1992.

Posteriormente, el proyecto de búsqueda de emplazamientos de ENRESA, ya en su fase AFA (lugares de Alta Favorabilidad), suscitó manifestaciones multitudinarias en todos los lugares designados como candidatos: en Los Pedroches (Córdoba), Arribes del Duero (Salamanca-Zamora), Sayago (Zamora), Burgos, etc., que obligaron al Gobierno central en 1999 a suspender indefinidamente ese proyecto.

El proyecto del ATC que ahora promueve el ministro de Industria, Miguel Sebastián, fue iniciado en 2006 por su predecesor en el cargo, José Montilla, actual presidente de la Generalitat de Cataluña, y desde entonces se encontró con rotundos rechazos. Uno de ellos fue el conflicto que se creó ese mismo año en Castilla y León cuando el alcalde del pueblo de Peque (Zamora), sin consultar a sus vecinos, ofreció su municipio como candidato para el ATC. Ante la enorme presión social suscitada, retiró su ofrecimiento.

Grave problema ambiental

Debido a su alto nivel de radiactividad, que persiste durante cientos de miles de años, y su elevado potencial radiotóxico, la mera existencia de los residuos radiactivos de alta actividad (RR.AA.) supone un grave problema ambiental, económico y de salud pública, que la industria nuclear no ha sabido resolver durante sus 50 años de existencia.

Tendrán que pasar 482.000 años para que el plutonio-239 que se encuentra en los RR.AA. deje de ser radiactivo, 34.000 años para el radio-226, 112.000 años en el caso del carbono-14, etc.

“La gestión de estos residuos es hoy en día un problema no resuelto en ningún país del mundo ante el que ha quedado demostrado que no existe, ni ahora ni en el futuro previsible, ninguna forma de gestión definitiva satisfactoria desde el punto de vista técnico”, declararon las Ongs.

fuente: Greenpeace