- Greenpeace solicitó al presidente de Estados Unidos (EEUU), Barack Obama, que haga uso de su
autoridad legal, reconocida en su país, para firmar un acuerdo internacional justo, ambicioso y legalmente vinculante en Copenhague, para luego desarrollarlo en EEUU. - De acuerdo con la normativa estadounidense, Obama tiene potestad para hacerlo sin esperar al Senado.
Activistas de Greenpeace España han mostrado pancartas frente a la embajada de EE.UU en Madrid donde resaltó un cartel del presidente de EEUU “envejecido” 10 años y como éste se vería en 2020, pidiendo perdón por su fracaso en Copenhague y no haber detenido a tiempo las consecuencias del cambio climático.
“La cumbre de Copenhague es para salvar el clima. Por eso los objetivos de reducción de emisiones que deben alcanzarse deben basarse en la ciencia, no en la realidad política interna de un país aunque éste sea Estados Unidos”, declaró Juan López de Uralde, director Ejecutivo de Greenpeace.
Según Greenpeace el presidente Obama, que mañana llega a la capital danesa, debe comprometerse a quedar legalmente vinculado por el Protocolo de Copenhague y asumir, dentro de este marco legal, compromisos equivalentes a los que deben asumir los países del Anexo 1 del Protocolo de Kioto.
“Contribuir a alcanzar la cantidad máxima global de emisiones de gases de efecto invernadero en 2015. Asumir el compromiso conjunto de los países industrializados de reducir sus emisiones un 40% para 2020, tomando como base los niveles de 1990 (al menos el 30% en cada país). Y asumir, conjuntamente con el resto de países industrializados, el compromiso de aportar, anualmente, 110.000 millones de euros en fondos públicos, para que los países en desarrollo puedan adaptarse a los impactos del cambio climático que ya son inevitables, reducir la deforestación y desviarse entre un 15 y un 30% de su ritmo de crecimiento de emisiones”, expone el documento entregado a la embajada EE.UU.
“La ciencia ha dejado claro cuánto y en qué plazo debemos reducir nuestras emisiones. Las tecnologías de ahorro y eficiencia energética y las energías renovables nos permiten lograr eficazmente esos objetivos. Sólo depende de los jefes de Estado, especialmente del presidente Obama, dejar de hablar y pasar a la acción”, dijo López de Uralde. “Ni nosotros ni nuestros descendientes perdonaremos su error si no logran un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en Copenhague”, añadió.