- “Necesito del Mar porque me enseña, no se si aprendo música o conciencia”, expresa el poema ‘El Mar’ de libro ‘Memorial de Isla Negra’ (1962-64) de Pablo Neruda, y que define
perfectamente su fuerte relación y la inspiración que ha sido el gran Océano para el intelectual. - Casi cuatrocientas caracolas, seleccionadas entre las 9.000 que Pablo Neruda donó a la Universidad de Chile en 1954, se exponen en el Instituto Cervantes de Madrid junto a los poemas donde el poeta chileno (1904-1973) las evocó, así como libros de su biblioteca privada, fotografías y otros materiales.
- El conjunto, de una extraordinaria belleza, testimonia la conocida pasión marinera y el afán por el coleccionismo del premio Nobel de Literatura en 1971. Y al mismo tiempo deja ver un aspecto inédito: su decidido amor por la naturaleza, que lo revela como un conservacionista y ecologista, muy actual.
Carmen Caffarel ha destacado el “gran valor estético y poético” de las caracolas expuestas, que fueron “fuente de inspiración” para el escritor. La muestra es un primer puente entre Chile y Madrid en vísperas de la celebración del V Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebrará en Valparaíso en marzo próximo.
Junto a estas bellas estructuras espirales geométricas también se montó, por supuesto, plataformas con una antología cronológica de las obras nerudianas, su biografía, sus fotografías en el Mar, una pequeña biblioteca privada y pequeños amplificadores que reviven su voz recitando su poesía.
Una de las características que impresiona de la exposición ‘Amor al Mar’ es el nivel de las ‘conchas de mar’, como s ele llaman en Chile. El comisario de la exposición, el chileno Pedro Núñez, explicó que se eligieron las caracolas más espectaculares, las más bellas en cuanto a diseño y a atracción. “En Chile quedaron las más modestas y las que tenía Pablo Neruda más cariño”, señaló. Asimismo, al artista plástico Núñez recalcó que “muchas de las caracolas están extintas y son únicas en el mundo”.
Las caracolas fueron una de las grandes fuentes de inspiración del poeta y sintetizan su fascinación por el mar y la naturaleza. En su célebre libro de memorias Confieso que he vivido afirmaba: “En realidad, lo mejor que coleccioné en mi vida fueron mis caracolas. Me dieron el placer de su prodigiosa estructura…”
Además de su valor estético y poético, las piezas expuestas tienen también una gran importancia biográfica y malacológica (la malacología es la rama de la zoología de invertebrados que estudia los moluscos). El escritor las recolectó, compró o recibió como regalo en sus viajes y estancias por el mundo. Son ejemplares tanto marinos como de agua dulce y terrestres, de muy diversas formas, tamaños y colores; la mayoría pertenecen a la familia de los gasterópodos (existen más de cien mil especies en la Naturaleza) aunque hay también ejemplares bivalvos.
Sin duda, Neruda era un coleccionista y niño a la vez, y gozaba, cuando viajaba por los continentes, recogiendo caracolas en las playas más alejadas o comprarlas en los mercadillos del mundo.
“Era un naturalista, un ecologista, que tenía una obsesión con las caracolas, pero no sólo las coleccionaba sino que también las estudiaba, las clasificaba. Es más, creó todo un mapa malacológico, estudió las conchas. Incluso cuando pasaba por los mercadillos del mundo, compraba libros de malacología (conchalogía) para coleccionarlos y aprender todo sobre el mar y las caracolas”, explicó la directora del Archivo Central de la Universidad de Chile, Sonia Montecino.
Cómo complemento a esta exposición se celebrarán tres encuentros literarios sobre Pablo Neruda y dos talleres infantiles (‘El poeta de los mares’ y ‘Caracolas de papel’) para acercar a los niños españoles al arte del poeta chileno.
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