• Según informa el periódico El Mundo, los inmigrantes que viven en España sin un respaldo legal adecuado están ahora, más que nunca, en el punto de mira de la Policía. Muchos tienen miedo hasta de coger el metro porque cada vez se topan con más controles y redadas
  • Algunas detenciones se producen a la puerta de los colegios, donde acuden los agentes a la caza de padres sin papeles que van a recoger a sus hijos, según se quejan las ONGs.

Las redadas de la Policía Nacional española en las calles centrales del barrio más multicultural de Madrid, Lavapiés, se están haciendo pan de cada día. También en la salida del metro Puente de Vallecas, barrio obrero que alberga a muchos inmigrantes, uniformados esperan a que salga un ciudadano de segunda clase con cara de indio o que sea más moreno que el español clásico para pedirle su identificación y si no la tiene proceden a detenerlo.

La verdad es que el gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero, agobiado por la crisis y buscando respaldo de la población sin trabajo, ha decidido seguir la política de inmigración del Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quien hace un año ordenó persiguir a los Sin Papeles en el país galo, incluso llegando a buscarlos en los colegios donde sus hijos estudian. Ello impulsó un movimiento de profesores y padres,que,  cada vez que se avistaban detenciones, se parapetaban en las puertas de los establecimientos escolares a defender a los ilegales.

Ahora en España, el Sindicato Unificado de Policía (SUP), la Confederación Española de Policía (CEP), la Unión Federal de Policía (UFP) y el Sindicato Profesional de Policía (SP), denunciaron que las detenciones se realizan “sin ninguna razón de sospecha sobre determinadas personas por ser jóvenes, por transitar por determinada zona, por ser de origen extranjero”. Ante esta situación los sindicatos policiales han expresado al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, la “especial preocupación que les produce la práctica policial de identificaciones masivas e indiscriminadas en la vía pública o en locales de ocio”.

Además los sindicatos de policías, como piensan que las identificaciones pueden vulnerar la legislación vigente, le piden a Conde-Pumpido “una clarificación legal para determinar cuándo, en qué circunstancias y supuestos y por cuánto tiempo se puede impedir la libre circulación de un ciudadano”.

La denuncia -que también han remitido al Defensor del Pueblo y a los grupos parlamentarios-, informa que los arrestos “se desarrollan siempre en cumplimiento de órdenes superiores”. Fuentes del SUP explican, por ejemplo, que el comisario Carlos Rubio, que el año pasado tomó posesión como jefe superior de Policía de Madrid, dio orden verbal, nada más llegar, de identificar “por sus rasgos físicos a inmigrantes que pudieran estar indocumentados”.

En tanto, son los mandos policiales y, por extensión, el Ministerio del Interior, como máximo responsable, los que obligan a los policías a realizar estas prácticas. Desde Interior se defiende la profesionalidad de los agentes. Un portavoz oficial asegura que ningún mando ha dado órdenes de realizar detenciones indiscriminadas de sin papeles y aclara que la Policía Nacional, igual que el resto de Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, se limita a cumplir la ley.

Ongs y colectivos pro DDHH defienden a los Sin Papeles

Las ONG y los colectivos de extranjeros aseguran que en los últimos meses se ha producido una escalada en la lucha contra la inmigración ilegal. Las redadas se han intensificado sobre todo en Madrid, pero también en Bilbao, Las Palmas, Valencia, Málaga y Ceuta, tal y como ha detectado la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España (Ferine).

En el caso de Madrid, un Sin Papel detenido se ve obligado a pasar la noche en una celda del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche (sur de la capital), en situación de hacinamiento y teniendo que pedir permiso para ir al baño. Así lo declaró al diario ‘El Mundo’, René Maldonado, chileno que vive ilegal en Madrid, que colabora con CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) y es miembro de Ferine, y que fue cazado por Policía Nacional en el Metro. “Me quitaron hasta los cordones de los zapatos. me hicieron sentir como un delincuente”, señaló Maldonado. En el CIE, continúa el relato de El Mundo, Maldonado se encontró con gente tan peligrosa como él como por ejemplo, una mujer que la detuvieron cuando iba al locutorio en alpargatas a llamar a su país de orígen. Por su parte, al chileno se le ha abierto un expediente de expulsión.

«Sabemos de casos en los que se ha pedido la documentación a los extranjeros cuando iban al colegio a recoger a sus hijos», sostiene José Miguel Morales, secretario general de Andalucía Acoge, hecho que confirman otras ONG.

“Entran en las peluquerías, en los locutorios, en los centros culturales,. Hay un clima de terror e indefensión. Una campaña de acoso y caza”, contó Abuy Nfubea, presidente de la Federación Panafricanista, que alberga a 70 colectivos.